AEKB

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

En 2005 varios clubes de tracción aunaron esfuerzos para coordinar un circuito nacional de Kite Buggy primordialmente orientado al disfrute, mezclado de intenciones  y objetivos en pos del desarrollo de las cometas, y todo ello aderezado con una pizca de competición. Un pequeño Big Bang culinario que dejó buen sabor de boca.

Poco después, con una presencia más organizada y la misma filosofía, apareció la figura de la AEP (Asociación Española de Parakart). Basada en la experiencia de 2005, estuvo formada por un pequeño grupo de voluntarios que coordinaban y ayudaban a los clubes en sus festivales para la organización de las regatas.

A finales de 2006, la lógica evolución nos dotó de un crecimiento en el número de practicantes, lo que unido a la búsqueda de mejores materiales para navegar, y el estímulo creado por la participación en el Campeonato del Mundo de Gravelines, infundieron una visión más amplia y diversa del Kite Buggy. Varios aficionados participamos en un grupo de trabajo con objeto de crear una Asociación a nivel nacional, para mejorar y desarrollar el soporte que suponía la AEP. Finalmente tras varias semanas de intentos nos fuie imposible ponernos de acuerdo.

En 2007 la falta de condiciones meteorológicas para disputar las regatas que continuó coordinando la AEP, y un pequeño invierno nuclear derivado de la falta de acuerdos en el pasado, se apoderaron del clima nacional. Los primeros síntomas del deshielo lejos de dejarnos salir a mar abierto, minaron el camino de escollos y malos entendidos. La AEP, ante la falta de colaboración se plantó y no organizó nuevos eventos.

Por otro lado pero al mismo tiempo, los intentos de organización y desarrollo del Kite Buggy en Galicia son golpeados duramente en la línea de flotación. La cancelación forzada del Festival de Valdoviño (2007), junto con varios avisos y llamadas de atención por rodar en la playa, acaban con dos pilotos gallegos desalojados (posteriormente el juez dictaminó que los hechos no eran constituvos de infracción) . Todo ello lastra el fulgurante crecimiento que los compañeros gallegos estaban teniendo.

Así las cosas el panorama nacional es desolador.

Por nuestra parte, después colaborar en el grupo de trabajo para la creación en 2006  de  la Asociación nacional, seguimos manteniendo el contacto, y dada la mala salud de la tracción española vamos progresivamente tomando conciencia de la dura realidad.

Recién comenzado el otoño de 2007, tras la segunda participación internacional española, esta vez en la Eurocup francesa, varias Asociaciones Nacionales europeas reiteran el apoyo y el interés en España, y ya con muchas conversaciones e ideas claras a nuestras espaldas, decidimos sacar la cabeza del hoyo. Ante la ausencia de movimientos a nivel nacional, cincelamos a golpe de pasión por el viento un proyecto donde la transparencia, la unión, la seguridad y la normalización del Kite Buggy sean los miembros de la Junta Directiva. Nosotros no queremos figurar ni liderar. Lo importante son los objetivos.

Establecemos un protocolo de actuación, contactamos con las Asociaciones nacionales europeas en busca de ayuda y consejo, avanzando en nuestro proyecto y cumpliendo objetivos. Somos dos, pero bien organizados y nos entendemos a la perfección.

Corre el mes de Febrero de 2008. El interés internacional por el Kite Buggy español se hace latente al recibir una invitación por parte de la Asociación Internacional de Kite Buggy (KBA). Quieren que España sea también un miembro con derecho a voto y opinión, y que de una vez por todas refrendemos nuestra pertenencia a la KBA, que comenzó en las reuniones de su constitución en el Campeonato del Mundo de Gravelines en 2006.

Mientras tanto, el invierno nuclear parece desaparecer entre la multitud de muestras de apoyo para Luismi tras su accidente en La Franqui (Francia). Con ellas nuevamente despierta el rumor del interés por organizarse, y dado lo avanzado de nuestro proyecto, nos vemos felizmente obligados a presentarlo en sociedad.

 

Juan de La Fuente y Rubén Sereno, febrero de 2008.